La salud y las estaciones: primavera

El cambio de estación está acompañado de pequeñas grandes modificaciones en nuestra vida. El aumento de la cantidad de horas de luz y el tenue incremento en la temperatura ambiente nos llevan a revisar el armario y volver a prestar atención a las texturas, los colores y los diseños en función de las sensaciones corporales.

Además, al planear el menú, nos vamos ajustando a los alimentos de estación disponibles y a las calorías que demanda nuestra cotidianeidad. Como si fuera poco, las actividades recreativas o deportivas también encuentran otros espacios donde llevarse a cabo. ¿Cómo aprovechar estos cambios para mejorar nuestra calidad de vida y aumentar el nivel de nuestra salud?

Llegó la primavera. Los pesados abrigos van dejando espacio a las chaquetas livianas, las camperas de media estación y los saquitos de hilo. Los gruesos pantalones van quedando acumulados en la parte posterior del armario.

Colores más vivos, diseños floreados, estampados divertidos se combinan con camisas, remeras de algodón y hasta con alguna prenda sin mangas. Los zapatos tienden a reducir su tamaño, con lo que los pies comienzan a sentir un poco más de liberación. Se asoman sandalias, zapatos que dejan ver tobillos y calzados deportivos de tela.

Estos cambios de vestimenta nos hacen tomar mayor conciencia de nuestro cuerpo. Al llevar menos capas de ropa, las formas propias se lucen más. Y entonces, nos disponemos a revisar el menú.

Guisos desbordantes de hidratos de carbono van dejando lugar a las ensaladas de las más variadas combinaciones. La primavera nos ofrece acelga, alcachofas, apio, calabaza, col de Bruselas, colifor, espárragos, espinacas, endivias, habas, chauchas o judías verdes, nabos, puerros, remolacha y repollo. Todas estas hortalizas son altamente nutritivas. Son ricas en potasio y sodio, por lo que ayudan a disminuir la retención de líquidos.

hortalizas primavera

De esta manera, se previene la hipertensión, y se reduce la hinchazón del vientre y de las extremidades inferiores. Por lo mismo, la ausencia de grasas y la diminuta cantidad de calorías presente en las hortalizas, favorecen la pérdida de peso corporal y colaboran en la prevención de la obesidad.

La gran proporción de fibras también colabora con la regularización del tránsito intestinal. Como consecuencia, aportamos nutrientes y reducimos riesgos de enfermedades. Menos colesterol, mejor calidad de vida.

Entre los minerales que aportan las hortalizas se destacan el hierro, zinc, potasio, fósforo, calcio y magnesio: todos esenciales para que nuestro organismo funcione correctamente. Junto con la pérdida de peso y la prevención de enfermedades, podemos fortalecer nuestras defensas y mejorar el funcionamiento de nuestro sistema nervioso con la ingesta de hortalizas y verduras ricas en vitamina A, B y C.

Finalmente, las extensas actividades al aire libre irrumpen en nuestra vida, para quedarse. El aumento de las horas de sol y el tenue incremento de la temperatura ambiente invitan a disfrutar más tiempo lejos del cemento urbano. Plazas, parques, recreos, clubes y paseos comienzan a hacerse más habituales, ampliando los breves momentos que solía permitir el invierno, para programar salidas más extensas.

Además del sentido recreativo, las actividades al aire libre se multiplican en primavera. Andar en bicicleta, salir a trotar, y hasta ejercitarse en patines o en patineta, en esta estación, tiene el beneficio de que el cuerpo no se expone a amplias diferencias de temperatura.

Unos meses atrás, al terminar la actividad física, el cuerpo se exponía a una baja de temperatura muy rápida por acción de las condiciones ambientales. Por el contrario, en primavera, el termómetro corporal supera por poco la sensación térmica, previniendo cambios bruscos de temperatura.

andar-en-bicicleta

Por todo esto, la llegada de la primavera es un regalo de la Naturaleza que podemos aprovechar para mejorar nuestra calidad de vida, vistiéndonos con ropas más ligeras, alimentándonos más sanamente, e incrementando el tiempo que pasamos al aire libre.

De este modo, incorporando hábitos más saludables le daremos un lugar preponderante a nuestra calidad de vida y mantendremos nuestro cuerpo vital, con energía y en buen estado físico.

 

La primavera llegó. ¡Podemos dejarla pasar o aprovecharla al máximo!