La salud y las estaciones: otoño

Frecuentemente asociamos el otoño con los resfríos, el malestar corporal, la baja de energía vital. En esta etapa del año necesitamos ajustar algunos hábitos para mejorar nuestra calidad de vida y disfrutar de esta estación tanto como de las demás.

otoño

Una de las estrategias para prevenir resfríos es incrementar la frecuencia de la higiene de nuestras manos. Agua y jabón, o alcohol en gel, según la disponibilidad y el lugar donde nos encontremos, son elementos simples que nos ayudarán a eliminar gérmenes y evitar contagios.

Por lo mismo, la permanencia en lugares cerrados o carentes de una buena ventilación, donde el aire no se renueva, resultan caldos de cultivo para la proliferación de enfermedades. Es necesario mantener una rendija constantemente abierta que permita el ingreso de oxígeno al ambiente.

Uno de los desafíos del otoño es el vestuario. Tras meses de cubrirnos con ropa muy liviana, este período del año nos pide vestirnos siguiendo la estrategia de la cebolla, utilizando varias capas de prendas de vestir.

De esta manera, iremos ajustando nuestra temperatura corporal a los ambientes o espacios que vayamos transitando. Si contamos con dos o tres prendas superpuestas, podremos fácilmente quitarnos una a una, de acuerdo con el nivel de calefacción reinante en cada sitio en el que permanezcamos.

El aumento del consumo de frutas ricas en vitamina C es el puntapié inicial para prepararnos a vivir un buen otoño. Este nutriente favorece la absorción de hierro y otras vitaminas, opera como antioxidante, previene la aparición de enfermedades degenerativas y cardíacas, y refuerza el sistema inmunológico del organismo.

Asimismo, colabora con el desarrollo de una piel más suave, promoviendo la producción de colágeno y favoreciendo la unión de las células, y disuelve las grasas acumuladas en el organismo porque acelera el metabolismo. Naranjas, limones, kiwis, pomelos, mandarinas y limas pueden consumirse directamente, en jugos o incorporarse en ensaladas, platos principales o postres.

cítricos

Varios productos naturales nos permitirán aliviar dolencias propias del otoño. Infusiones a base de hierbas de té, miel y jengibre tienen la propiedad de reducir molestias localizadas en la garganta.

El té verde se ha popularizado por las diversas propiedades que contiene. Su alta composición en catequinas e isoflavinas lo convierte en un gran antioxidante que mejora la circulación y previene el endurecimiento de las paredes de las arterias. También se ha comprobado que la ingesta de té verde favorece la pérdida de peso corporal porque reduce la acumulación de grasa en el hígado.

La presencia de cafeína hace de esta infusión un aliado para la concentración y el trabajo intelectual. Otros beneficios incluyen la prevención de caries, el cuidado de las encías, y las propiedades antiinflamatorias que actúan en casos de enfermedades dermatológicas.

té verde

¿Cómo consumir té verde? En infusión, en polvo, en cápsulas o en aceite esencial. La primera opción es la más popularizada, pero resulta también muy simple incorporar esta hierba en su presentación en polvo, en numerosas recetas. La versión en cápsulas está destinada a cubrir objetivos terapéuticos puntuales. Finalmente, el aceite esencial permite aprovechar sus propiedades cosmetológicas.

Otra estrategia natural para aliviar las molestias respiratorias propias del cambio de estación es el empleo de vapor de agua para tratar las secreciones. Lejos de las antiguas formas de preparación que incluían el uso de palanganas, toallas y eternos minutos de padecimiento en una sauna concentrada, actualmente podemos optar por simplificar esta práctica terapéutica.

Cualquier recipiente con agua que pueda llevarse al fuego directo hasta romper el hervor, y luego retirarse, genera vapor suficiente para realizar breves respiraciones profundas que lo hagan circular a través de nuestras vías respiratorias. Por lo mismo, se puede utilizar la pava eléctrica, una vez que el agua haya hervido y la hayamos apagado.

Inicialmente, la distancia entre el rostro y el vapor debe ser amplia, pero con el entibiado del agua, podemos acercarnos para aprovechar las emanaciones. Además de deshacernos de las secreciones, le regalaremos a nuestro cutis una suavidad y tersura que pocas cremas pueden conseguir.