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ARCHIVO
Congreso
1998 Congreso
2000
|
Restos óseos con Hiperostosis difusa esquelética idiopática ó Hiperostosis
Anquilosante Vertebral.
Deducciones médico forenses de interés.
Autores:
Mercè Subirana i Domènech (1), Àngel Cuquerella Fuentes
(1), Luís María Planchat Teruel (2). Joaquín Lucena Romero (3)
Médicos Forenses de Instituto de Medicina Legal de Catalunya:
1: Cornellà del Llobregat (Barcelona)
2: Sant Boi del Llobregat (Barcelona)
3: Médico Forense de Sevilla
Correspondencia:
Mercè Subirana i Domènech
Juzgados mixtos 1 y 2
Avda. Baix Llobregat 9-11
08940 Cornellà del Llobregat (Barcelona)
Tfn: 93.475.08.35, fax: 93.475.08.30 e-mail:25402msd@comb.es
· Este
artículo forma parte de un trabajo becado por el Centre d’Estudis i Formació
especialitzada (Conselleria de Justícia. Generalitat de Catalunya) titulado
Protocolización y estudio de restos óseos en el ámbito de Cataluña.
Resumen:
Durante el estudio de restos óseos humanos podemos llegar a deducciones sobre
categorías generales y a veces, con técnicas de DNA, establecer la identidad.
El DNA no es útil en aquellos casos en los que no podemos realizar comparaciones.
Los datos derivados del estudio
del material esquelético pueden proporcionarnos datos que orientan a signos
y síntomas clínicos. Éstos son muy importantes ya que permite a la investigación
policial pensar las posibles víctimas potenciales.
Presentamos un caso en el que diagnosticamos
DISH en un esqueleto parcial y las deduciones clínicas ante el mismo.
Palabras clave: DISH, enfermedad
de Forestier Rotés-Querol, restos óseos
Abstract Studying skeletalised
material the forenisc pathologist can allot the bones to general categories
and sometimes, with DNA techinques, establish the personal identity. The DNA
is useless without sometehing to compare with. Data derived from the skeletalised
material are available to diagnoses ante-mortem clinical symptoms. They are
very important: police need them to thought might the potential victims.
We present a partial skeleton
with DISH and the pathologist deductions
Key words: DISH, Forestier Rotés-Querol
disease, skeletalised material
1. Introducción:
El hallazgo de patología en los restos óseos permiten
una serie de deducciones sobre la sintomatología clínica y/o edad del fallecido
que ayudan a la identificación de la persona fallecida.
Presentamos un caso en el que los hallazgos compatibles
con Hiperostosis Anquilosante Vertebral permitieron la identificación de unos
restos óseos.
2. Presentación del caso
Durante una exhumación
localizamos parte de una columna vertebral (D2 a D12) con puentes óseos a
nivel dorsal, con grandes sindesmofitos que se fundían con las vértebras adyacentes
proporcionando un aspecto en “cera derretida” con conservación de los espacios
interdiscales. La neoformación ósea se depositaba en la cara anterior de los
cuerpos vertebrales dorsales de D2 a D12 fusionándolos y predominaba en el
lado derecho (Fig.2). Se localizó la zona sacra y L5 del mismo individuo.
Destacaba un gran sindesmofito en promontorio que luxaba hacia arriba y
atrás a L5, como si fuera una “llama de bujía”, con osteofito en la zona del
platillo superior izquierdo (Fig. 1). El orificio medular de L5 se encontraba
estenosado en casi un 50% como consecuencia de la malposición en la alineación
vertebral. Las articulaciones sacroilíacas no se encontraban alteradas. Nuestra
hipótesis diagnóstica fue que se trataba de los restos óseos de un varón,
de entre 75-80 años de edad y afectado de DISH, hiperostosis anquilosante
vertebral o enfermedad de Forestier Rotés-Querol.
No se disponía de material
radiográfico ni genético comparativo.
Las hallazgos de este caso
nos orientaron a una serie de signos individualizadores:
Los hallazgos descritos
eran propios del DISH, y el sindesmofito y la disposición de la columna dorsal
y L5-sacro producian una compresión a nivel de la arteria sacra media, del
plexo hipogástrico superior y estenosis del canal medular.
El fallecido debía presentar
una marcada rigidez a nivel dorsal con dolores en los segmentos móviles superior
e inferior (D1-L1) y caminaba con una postura envarada dorsal. Probablemente
había sufrido dolores de tipo ciático con debilidad en la extensión del primer
dedo de l pie y en la acción de los músculos flexores dorsales y eversores
del pie, trastornos de la sensibilidad en cara anterolateral de la pierna
y en la cara dorsomedial del pie y del primer dedo. Era de esperar que el
sujeto hubiera sufrido molestias en nalgas, muslos y piernas que se desencadenaban
con el ejercicio y la bipedestación, que cedían al sentarse, entumecimiento
de debilidad de las extremidades inferiores con probables caídas frecuentes.
Las manifestaciones clínicas serían superponibles a las de la claudicación
intermitente de origen vascular pero en este caso los síntomas no cederían
al detenerse sino que mejoraría al sentarse. La posición que adoptaría al
andar sería de rigidez dorsal con flexión de la columna lumbar, caderas y
rodillas. Además, presumiblemente también hubiera sufrido retención- incontinencia
urinaria, trastornos en la erección-eyaculación y parestesias a nivel perineal
Como trastornos asociados
podía sufrir diabetes mellitus tipo II.
Fig 1. Sindesmofito que luxa L5 en “llama de bujía”
Fig. 2. Segmento dorsal con calcificaciones en gotas de cera en el lado derecho
3. Hipersostosis
anquilosante vertebral: deducciones médico forenses de interés durante el
estudio de los restos óseos.
3.a. Hallazgos más frecuentes
DISH (diffuse idiopatic skeletal
hyperostosis), Hiperostosis Anquilosante Vertebral (HAV), enfermedad de Forestier,
Rotes Querol, son términos sinónimos referidos a una enfermedad del aparato
locomotor que se comporta como una diátesis calcificante.
Consiste en una osificación
proliferativa del periostio, los ligamentos y tendones, con afectación predominante
del esqueleto axial entre D4-D12, con formaciones en “puente” parecidos a
los sindesmofitos en el lado derecho de la columna dorsal; suele faltar en
el lado izquierdo, al parecer a causa del latido aórtico y origina masas
en “llama de bujía” por las proliferaciones óseas ascendentes.
En la región cervical se observan
formaciones óseas a veces enormes adosadas a la cara anterior de los cuerpos
vertebrales que normalmente no constituyen una banda continua.
En pelvis, caderas, rodillas
y pies pueden observarse osificaciones en la zona de inserción de tendones
y ligamentos.
Afecta mayoritariamente a los
varones en relación a las mujeres (2:1). Del 2.4 al 5.4% son mayores de 40
años y en el 11.2% de los mayores de 70 años [[1] [2]].
Se desconoce su etiología aunque
en uno de los estudios realizados se implica al retinol sérico [[3]], isotreinina [[4]]y factores genéticos [[5]]
3.b. Criterios diagnósticos
El diagnóstico de DISH se ha
efectuado en estudios de restos óseos históricos [[6] [7] [8]], concluyendo con ello Arriaza y cols. que los
hombres ancianos tenían los mismos problemas en su columna vertebral que los
actuales [[9]]
Es una de las enfermedades más
difundidas entre los vertebrados y se ha encontrado esta afección en esqueletos
de Diplodocus, Iguanodon, perros (en el 100% de los mayores de 15 años), osos
y elefantes entre otros [[10]
[11]]
Para su diagnóstico clínico
(radiológico) se requieren tres criterios [[12]]:
1. Calcificación u osificación
del ligamento vertebral común anterior en la cara anterolateral de cuatro
segmentos vertebrales contíguos, como mínimo.
2. Indemnidad relativa
de los espacios intersomáticos en los segmentos vertebrales afectados.
3. Normalidad radiológica
de las articulaciones sacroilíacas.
Para su diagnóstico en restos
óseos utilizaremos los siguientes criterios [[13]]:
1. Implicación de tres
vértebras (puente entre dos espacios intervertebrales) e la columna dorsal.
2. Implicación de cuatro
vértebras (puentes entre los espacios intervertebrales) a cualquier nivel.
3. Puentes de osificación
a lo largo de la zona anterolateral de al menos dos vértebras contiguas.
4. Entesopatías sin remodelamiento
simétrico de la cortical que implican la parte posterior de calcáneo, olecranons
y parte alta de las rótulas.
La
pérdida de altura discal en los ancianos y los puentes para articulares
a nivel de las sacroilíacas no descartan el diagnóstico.
El diagnóstico
se realiza con el criterio 1ó 2.
Con los
criterios 3 y 4 se diagnostica como probable
Con los
criterios 3 ó 4 como posible.
En relación a la afectación
sacroilíaca, Waldron y Rogers, (1990), mostraron asociaciones de fusión sacroilíaca
con la presencia de DISH y osteoartritis de la columna sin osteoartritis de
otras localizaciones [[14]]
Al estudiar los restos óseos
encontraremos:
1.
En columna:
Calcificaciones-osificaciones
en el seno de los ligamentos y en el seno del anillo discal, pero no en su
inserción vertebral que sería donde se formaría el osteofito artrósico [[15]]. Suelen afectarse sólo las
capas más profundas: el periostio, la de fibras cortas que pasa de un cuerpo
vertebral al contiguo y la de fibras medias que cubren 2 ó 3 cuerpos vertebrales,
mientras que el ligamento longitudinal anterior, constituído por fibras largas,
más superficial, es rechazado por las osificaciones con frecuencia exhuberantes
sin ser invadido [[16]]. En los casos que presentan degeneraciones
discales con hernias discales anteriores u osteofitosis, las calcificaciones
del perirraquis presentan grandes prominencias frente a los discos.
Las calcificaciones predominan
en la región dorsal media y baja. En la región dorsal baja y lumbar alta
predominan en el lado derecho, probablemente por el latido de la aorta, ya
que en individuos con situs inversus predominaban en el lado izquierdo
[[17]]
El diámetro anteroposterior
vertebral puede aumentar desde una cuarta a una tercera parte. Los cambios
ocurren en un intervalo que oscila de los 2 a los 14 años. Las complicaciones
neurológicas cuando ocurren se extienden hacia otros ligamentos como son el
ligamento longitudinal posterior y/o el ligamentum flavum. Éstos pueden
ocurrir en el mismo paciente en múltiples niveles y en combinaciones variadas
y ejercer compresiones directas en la médula espinal, raíces nerviosas o vasos
[[18]]
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(Fig.3)
Segmentos vertebrales dorsales
A nivel cervical: los puentes
completos son menos frecuentes en las tres primeras vértebras.
A nivel lumbar: los puentes
totales son menos frecuentes, pueden constituirse grandes formaciones aberrantes
en “llama de bujía”, implantadas en la cara anterior del cuerpo vertebral
en la zona próxima al ángulo anterosuperior.
Lo habitual es encontrar que
las formaciones hiperostósicas no sean uniformes y se observen zonas en que
la osificación suelda dos o más vértebras junto a otras intactas con espacios
discales totalmente libres.
Las zonas menos afectadas de
la columna son la cervical alta, dorsal alta y lumbar baja [[19]]
El contorneo de osificación es irregular y ocasionalmente
en forma de bandeleta lisa, contínua a lo largo de la columna vertebral en
forma seudoespondilítica.
2. En pelvis:
Encontraremos alteraciones hiperostóticas en
crestas ilíacas, periostosis irregular de los bordes ilíacos y barbelé
en isquion. Los ligamentos iliolumbares y sacroisquiáticos pueden estar
osificados, el extremo inferior de las sacroilíacas pueden estar unido por
un puente óseo y lo mismo puede aparecer en la sínfisis del pubis con la membrana
del obturador parcialmente osificada.
3. En caderas:
En las caderas se apreciará osificación acetabular que
se distingue de los osteofitos de la coxartrosis por su ancha base de implantación
y por su forma groseramente cuadrangular o triangular como si fuera un pegote
que se hubiera adherido a la ceja del acetábulo. La proliferación cotiloidea
superoexterna es la más frecuente, se implanta algunos milímetros por encima
del techo del cótilo, de base ancha y bordes irregulares, sin cortical definida;
se distingue del osteofito por su carácter exuberante, su implantación ancha
y su aspecto cuadrado. Otra forma es la implantación inferointerna que envuelve
por abajo y por dentro la cabeza femoral. Cuando coexisten ambas formaciones,
producen la imagen que los franceses han denominado como coxopathie engainante.[[20]]
4. En extremidades:
En los huesos largos se encontrarán groseras osteofitosis
en las inserciones tendinosas como son trocánter mayor y menor, en la rótula
en los ángulos anterosuperior y anteroinferior (en oposición al oseofito artrósico
que asienta en los ángulos posterosuperior y posteroinferior) y se acompaña
de un engrosamiento de toda la cara anterior del hueso.
También son frecuentes las formaciones hiperostósicas
en la zona de inserción del tendón de Aquiles y la fascia plantar en la cara
posterior del calcáneo y el de la inserción del tríceps en el olecranon o
en cualquier otra inserción tendinosa, ligamentosa o muscular.
Estos hallazgos extra espinales, en ausencia de
la columna, sugieren el diagnóstico de DISH [[21]]
5. En cráneo:
Hiperostosis frontal interna, calcificación (osificación)
de la hoz del cerebro y del ligamento pteroclinoideo [[22]]
5. Diagnóstico diferencial
La calcificación y osificación de los ligamentos
vertebrales puede ocurrir en la espondilosis cervical [[23]],
espondilitis anquilopoyética [[24]],
flurosis espinal[[25]] , hipervitaminosis
A [[26]], síndrome postirradiación
[[27]], enfermedad japonesa
[[28]] y en el DISH.
El diagnóstico diferencial en lo estableceremos,
principalmente, en relación a la Espodilitis Anquilopoyética (EA) y con los
procesos con osteofitos artrósicos.
El DISH
· afecta
principalmente a individuos adultos-ancianos,
· no
ocasiona artritis erosivas,
· puede
afectarse la articulación sacroilíaca pero no a nivel intraarticular, si lo
hace es a nivel pararticular.
· osifica
el ligamento longitudinal a lo largo de 3-4 vértebras
· no
afecta las articulaciones interapofisarias
· no
ocasiona una fusión posterior de las espinosas
· los
sindesmofitos son más horizontales
EA:
· afecta
a individuos más jóvenes
· afectación
intraarticular bilateral de las articulaciones sacroilíacas
· las
vértebras aparecen como si fueran cuadradas debido al llenado de las superfícies
cóncavas anteriores y pueden verse pequeñas erosiones en los ángulos superior
e inferior.
ARTROSIS:
Los sindesmofitos del DISH se habrán formado por
la calcificación de los anillos fibrosos, los cuales van uniéndose con los
de las vértebras adyacentes hasta formar una línea de calcificación vertical.
Estos sindesmofitos los diferenciaremos de los osteofitos, los cuales aparecen
en sentido horizontal y denotan afectación discal degenerativa y los puentes
óseos del DISH se localizan principalmente en el lado derecho. La extensión
de estas áreas de calcificación de la columna lleva finalmente a la columna
vertebral en caña de bambú.
Se considera que los cambios discales (osteocondrosis)
se producen en las fases iniciales del DISH y conllevan cambios en las curvaturas
de la columna. [[29]]
Fig 4. Columna con Espondilitis Anquilosante y con DISH
Deducciones médico forenses de interés.
Si bien todos pensamos en el DNA como factor clave
para la identificación de los restos óseos, lamentablemente, no siempre disponemos
del mismo. A veces faltan familiares que puedan aportar material genético
o no se puede establecer un estudio comparativo con material del propio individuo.
El médico forense en el estudio de los restos
óseos puede aportar datos que permitan orientar una investigación de identidad,
como pueden ser deducciones clínicas, sobre la postura en la marcha, asociación
a otras patologías, etc, que permiten, a veces, orientar la investigación.
Cuando lleguemos al diagnóstico de DISH en los
restos óseos podremos inferir la clínica que el individuo podía presentar
durante su vida: normalmente corresponderán a un varón anciano. Vidal, en
restos de exhumaciones de la alta edad media (s. VI a VIII) correlacionaba
el hallazgo del DISH como un indicador de edad avanzada en el momento de que
se produjo el fallecimiento [[30]]
Cabe esperar que durante la vida del individuo
hubiera sufrido anquilosis con rigidez dorsal y/o lumbar, desestabilización
vertebral, compresiones medulares (hasta en un 15% de los casos presentan
manifestaciones neurológicas, por lo que no se debe considerar, como se recoge
en muchos textos clásicos, una entidad inócua) [[31]] o manifestaciones viscerales, así como trastornos
en las articulaciones periféricas de naturaleza mecánica.
Por tanto, la sintomatología que inferiremos sería:
· Limitación
de la movilidad del tronco o cervical: como consecuencia de la rigidez vertebral,
en los casos avanzados, el individuo adoptaba una postura envarada al andar
y giraba todo el tronco para mirar de lado, normalmente con inclinación de
la cabeza y el cuello hacia delante, aumento de la cifosis dorsal y disminución
de la lordosis lumbar.
· Dorsalgias
y lumbalgias subagudas o crónicas: aunque algunos individuos pudieron no sufrir
dolores importantes, lo habitual es que hubieran sufrido lumbalgias, dorsalgias
o cervicalgias, a veces con radiculitis agudas subagudas o crónicas análogas
a las banales. El historial del dolor crónico ha motivado que en ocasiones
se haya retrasado el diagnóstico de una fractura en estos pacientes [[32]]
· Síndromes
mielocompresivos cervicales [[33]] y dorsales. Serían lesiones por ocupación
de espacio en el interior del canal medular. [[34]]
· Disfagias
por compresiones. Las compresiones hiperostósicas no sólo afectarán al esófago
ya que éste se inicia en C6. Pueden haber producido dificultades en la intubación.
Las hiperostosis cervicales más altas producen disfagia por desplazamiento
de la pared de la hipofaringe y de la laringe en el fondo de la cual aparecen
como una protuberancia. La disfagia puede haber sido leve o progresiva, con
dificultades a la deglución, dificultad respiratoria, y pérdida de peso [[35]]. Tiene como característica especial que empeora
con el cuello en extensión y la postura que adoptaba en vida era la de flexión
para mejorar la disfagia. Las disfagias producidas por osteofitos se caracterizan
por la afectación discal concomitante [[36]]
· Coxopatías
· Dolor
en pies como consecuencia de las talagias por espolones hiperostósicos retrocalcáneos
o subcalcáneos (proliferaciones en el dorso del tarso en forma de “pie erizado”
y hallux rígidus tardío []
· Tendremos
en cuenta que se asocia a veces a diabetes mellitus, alteraciones de la tolerancia
de la glucosa, obesidad [[37]], hiperuricemia [[38]],
mieloma múltiple [[39]], psoriasis
[[40]]
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